Registro civil
Nunca me
golpearon tan fuerte en el pecho.
Parada, pero con
las piernas temblorosas, miraba desde un rincón de la sala del Registro Civil
(donde alguna vez soñé estar contigo) cómo te desposabas con la putita esa (de
quien comentaste en algún momento, pero parece que se te olvidaron todos los
adjetivos calificativos negativos referidos a
Rita), compañera de trabajo en la universidad. Aquella frívola y lerda
mujer, quien solo destacaba por mostrar sus nalgas, a través de sus leggins
negros; y sus bubis, usando todo tipo de escote; enseñar sus dientes cada vez
que sonreía para coquetear a un nuevo incauto.
No ha pasado
tanto tiempo de nuestra separación (qué rápido me olvidaste o el despecho te
llevó a esa determinación). Pienso que todos estos meses estuve movida
únicamente por el rencor y el orgullo, esperando que tú dieras el primer paso
(decisión que nunca tomaste). Ahora, me queda claro. No perdiste tu tiempo,
mientras yo tontamente recordaba las salidas contigo, veía una y otra vez
nuestras fotos, ingresaba al Facebook para ver si publicabas algo nuevo; pero
nada, ni por Instagram ni Tik Tok.
Tú jamás supiste
que después del término de mi contrato siempre estuve al pendiente de ti,
preguntando si te habían visto solo o andabas ya con alguien (y al hacer esa
pregunta se me hacía un nudo en la garganta), entonces, venían las respuestas
como dardos: lo vi conversando en el pasillo del área de tesorería con la
regalona de “sorRita”; se van juntos, ella lo espera a la salida; los vieron
bailar toda la noche en el cumpleaños de la jefa. Creo que ya son pareja, no
vale la pena. Entonces, no podía evitar mostrar el rostro vacío mirando el
cielo hueco.
En aquel tiempo
parecía muy importante el motivo de nuestra separación; aunque ya no recuerdo,
pero me consuelo pensando que en ese momento sí lo fue.
Tal vez debí ser
yo quien te buscara. Pero había decidido no llamarte más, no rogarte, como
anteriormente lo había hecho. Cuando me enteré de que ya estabas saliendo con
la boba esa, traté de mantener mi dignidad, y acepté que ya todo estaba
perdido.
De qué me sirvió
leer: Amamos lo que no tenemos y nunca podremos obtener, y si alguna vez
obtuviéramos el objeto de nuestro amor, dejaríamos de amarlo o nos
preocuparíamos por perderlo en el futuro (Platón), incertidumbre con el que
tendríamos que convivir. El amor es un sufrimiento que debía ser intentado
(Nietzsche), ahora se entiende del porqué de las separaciones o divorcios. El
amor puede llegar a una situación de amenaza, y que el protegerlo implica
reinvertarlo (Alain Badiou), algo que muchas parejas olvidan después de un
tiempo de relación. El amor tiene un principio en la mirada y un final en la
separación, y, por tanto, en la soledad (Mario Benedetti). Así era mi presente,
ahora.
La imagen de los
contrayentes en el Registro Civil siempre quedaría grabado en mi pensamiento.
Echada en mi
cama, con la cara hundida en el cobertor; habitación a medio oscurecer,
cortinas cerradas; en un estado obnubilado, escuchando la canción Always
Remember Us This Way Lyrics:
Cada vez que nos despedimos,
cariño, eso duele (…)
Amantes en la noche,
poetas tratando de escribir.
No sabemos cómo rimar. Pero,
maldita sea, lo intentamos.
Estimados lectores, regresamos con los micro cuentos.
ResponderEliminarSaludos
Bonito relato, lleno de emociones.
ResponderEliminarHermosa historia
ResponderEliminarUna historia de sentimientos encontrados ☺️
ResponderEliminarA riesgo de equivocarme, me parece que en un tono menos intimista y más impersonal, adquiriría mayor trascendencia lo evocados.
ResponderEliminarEso no le resta ni quita méritos a la trama narrada.
Muy bonito
ResponderEliminarBuena historia
ResponderEliminarHistoria real, cruel y descarada... Interesante el relato , son situaciones que experimentamos o escuchamos... La traición, el desinterés , el desengaño duelen pero son experiencias que nos invitan a crecer.
ResponderEliminarDescribe con cargado detalle las escenas románticas de la vida real de aquellos que todavía aún viven de un romanticismo medieval, esto en lo espiritual, pero en lo artístico literario es una composición maravillosa.
ResponderEliminarEl amor contemporáneo, que se disuelve en la cotidiana experiencia de la vida, adquiere su expresión en este relato corroïdo por el despecho corrosivo, la nostalgia y el duelo por lo que fue la relación.
ResponderEliminarEl relato posmoderno es carente de metaforización por la fragilidad de la vida y sus relaciones. Desnudo de ficcionalidad, lo que se cuenta es lo fugaz con su insensible crueldad. Afilando los cuchillos de su prosa, Giovanna sigue explorando más recursos y poniendo en la sobremesa los pequeños destinos humanos en el amor con aroma de café instantáneo.
ResponderEliminarEl uso de un lenguaje crudo y lleno de encono refuerza la intensidad del dolor de la protagonista, aunque en algunos momentos puede percibirse como una visión sesgada y poco objetiva, influenciada por una lesión emocional. Sin embargo, las referencias filosóficas aportan una interesante profundidad, intentando darle un sentido racional al sufrimiento amoroso.
ResponderEliminarCasos de la vida real.
ResponderEliminarRelato, que habla del amor tal como se vive en la realidad. Entretenido y lleno de emociones y suspenso.
ResponderEliminarInteresante la propuesta de fundamentar el desengaño con otros autores, el sufrimiento no es nada personal, es propio del ser humano.
ResponderEliminarMuy hermoso relato
ResponderEliminarUna triste realidad para muchas personas hoy en día.
ResponderEliminarLa prosa epistolar que nos presenta la doctora Giovanna ahora viene agregado de reflexión, algo que no debe faltar en el pulso de los y las creadoras. El amor el una verdad, un acontecimiento, a la vez si es que no sabemos controlarnos somos presos de sus excesos. Es prometedor la parte final, tal como el sueño o la aproximación de una designiosa tormenta. Que sigan explorando las manos de Giovanna nuevas formas que toquen el seso imaginativo.
ResponderEliminarmucha realidad para tampoco lectura .... necesito la segunda parte si es que la hay
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